No podemos entender una estrategia de experiencia de cliente que no contemple, a la hora de ponerla en marcha y desde el primer momento, la implicación de todos los empleados de la organización.

Para lograr la máxima implicación de los empleados y colaboradores en un proyecto de estas características es necesario en otras cosas, que nuestro sistema de gestión de personas este alienado en cada una de sus prácticas (reclutamiento y selección, formación, evaluación, compensación, etc.) con nuestra estrategia.

Pero también es importante que nuestros colaboradores vivan su relación con la organización como una experiencia equivalente y hasta simétrica a la que queremos entregar a nuestros clientes.

No solo se trata de ofrecer conferencias, se trata de generar implicación y compromiso configurando un entorno de trabajo en el que por un lado, los colaboradores sean tratados tal y como se espera que ellos mismos respondan a los clientes, y por otro que la manera de gestionar dicho talento se haga de forma coherente con nuestros objetivos.